viernes, 14 de diciembre de 2012

Fueron mis piernas las que me llevaron...

Hoy me sedujo, caí en sus redes, pequé, forniqué con ella. 
Sólo había salido a comprar mi pasaje para el fin de semana, pero mi cuerpo se separo de mi mente, y mis piernas fueron controladas por un ser despiadado que me llevó a donde no quería ir, o tal vez si quería, la verdad no lo sé, o lo sé pero no lo quiero asumir. Intenté controlar el impulso, el deseo a flor de piel, esas ganas incontrolables por el placer, por la cópula inminente, por la voracidad del deseo, de la pasión desenfrenada. Mis piernas me llevaron, mi mente no quería, pero entré, la acaricié, la desnudé, le hice el amor, y salí con una sensación de bienestar y arrepentimiento, pero ya lo había hecho. Fueron mis piernas las que me llevaron, ellas fueron, aunque pienso que siempre lo deseé. 
Maldita despiadada, pero ahora disfrutaré del fruto de mi pecado, y comenzaré a leer "Un Mundo Feliz" de Aldous Huxley.

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